JOHNNY_MAR_PORTADA

Johnny Marr tocó Montevideo

junio 17, 2015

CANCIONES HISTÓRICAS Y GUITARRAS ETERNAS

Por Pablo Olivera
foto: Nathalie Arditti

Johnny Marr volvió a pisar suelo uruguayo, esta vez en La Trastienda, para verlo a escasos metros. Se trató solo de una banda de rock, no esperes virtuosismo de otra galaxia, son nada menos que ingleses haciendo lo que mejor les sale, embutidos en sus trajes, cual mods recorriendo Londres en la década del 60’ montados en sus Vespa cuyos caños de escape emanaban energía, energía y más energía.

Empezaron a todo decibel surf-britpop con la guitarra alucinógena de Marr sobre una densa línea de bajo tocado con púa y batería a tierra. Luego siguió una estruendosa versión de “Panic” que cerraba vociferando rabiosamente: Hang the DJ (Cuelguen al DJ!). No terminábamos de saborear ese hit cuando arrancó “Easy Money”, el corte su último disco, una invitación al baile, esta vez en una fusión brit-synth-pop con tracción rítmica a sangre acentuando cada tiempo en cada compás.

El baterista oriundo de la ciudad de los Joy Division machacaba parches y grandes platos a toda potencia y prolijidad, y si, no esperes que salga dando patadas a su instrumento como hacía Keith Moon, estamos en el siglo XXl pagando 1.200 $ de entrada y 140 por un fernet Salerno con Pepsi a cambio de un correcto show. En fin, volvamos a ese viaje sin descanso que rumbeaba hacia el punto más caliente de la noche. Hablamos nada menos que de “Bigmouth Strikes Again”, con pogo alegrón y coros de un público de todas las edades que bailaba una dura versión que te pateaba el pecho. Los temas de The Smiths sonaron opacos y contundentes, como nunca antes.

Una pregunta para guitarristas: ¿Marshall o Fender? Los dos. También hubo batería electrónica y atmósfera densa en la versión de “I feel you” de Depeche Mode. Las uñas metalizadas de Johnny solo querían divertirse, deslizarse por el diapasón pintando paisajes valvulares que quedaron latiendo en los tímpanos por largo rato, al igual que la promesa de este artista de volver al Uruguay. Afuera todo era sonrisas y alegría, vestigios de una noche inolvidable.

Pablo Olivera, Pulp MVD

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