Cultivando libertad, Uruguay crece... y se casa

Libertad, libertad!

abril 21, 2013

La tarde estaba muy soleada en el velódromo y el pastito invitaba a sentarse y disfrutar del entorno, de compartir unos mates, tabaco, marihuana y comida casera, de recorrer los distintos stands que habían armados, de conversar…, de compartir.

Ya había bastante gente cuando llegamos, grupos de amigos, artesanos, malabaristas, familias, niños y distintos colectivos que se congregaban en un mismo lugar con una misma consigna, hacer retroceder al Estado conservador, autoritario y moralista para plasmar y reivindicar ideas libertarias. Es que desde hace un tiempo a esta parte, distintas organizaciones están dialogando, a pesar de reivindicar distintos derechos, todas se enfrentan a mismo enemigo, el peor de todos los enemigos posibles, los enemigos de la libertad.

Los que dicen que un hombre no puede casarse con otro hombre o que una mujer no puede casarse con otra mujer, porque fíjese usted, se está socavando la figura de la familia; o los que dicen que no podés fumar marihuana, o sí, podés, pero no podés tener una plantita en tu casa, rebúscatela haciendo algo ilegal para poder hacer algo legal; o bien, el Estado patriarcal que le dice a la mujer lo que debe hacer y lo que no con su cuerpo; parecen estar perdiendo terreno en la discusión. La hipocresía y la imposición de un único modelo de vida, de patrones de conducta, que parecen ser las correctas para determinado sector, la imposición por vía de la fuerza y la violencia, pero también por vía del Derecho, del lenguaje y de los símbolos, está retrocediendo, gracias a la lucha y la organización, para dejar que cada cual viva según crea más conveniente, respetando al otro y respetándose en sus convicciones.

La utopía más bonita de vivir en libertad / sin temor a que me digan / que está bien y que está mal / y hacer de mi culo lo que quiera / y a mi me gustan tanto cantaba Ossie de Bufón hace algunos años.

Pero esta lucha continúa, venimos andando desde hace un tiempo. El aborto legal, con todos sus matices fue una victoria, el matrimonio igualitario es otra y la ley de regulación del cannabis, que de aprobarse este año, será un gran avance para los usuarios del cannabis, para que el Estado deje de penalizarlos y criminalizarlos, es la próxima estación.

El festival organizado por Proderechos y Ovejas Negras, contó con un montón de colectivos que sintonizan con esta filosofía de pro derechos. Entre ellos, se encontraban, la Comisión Nacional No a la baja con su stand informativo, el colectivo Tenemos que ver, promocionando el segundo festival internacional de cine y derechos humanos de Uruguay, la gente de AECU (Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay), proyectando videos informativos y generando intercambio entre los que se acercaban allí, y por supuesto, Proderechos y Ovejas Negras.  Todo en un clima de respeto y de diálogo. Contó además con la transmisión en vivo de la radio comunitaria El puente. Sin banderas partidarias, más allá de las afinidades políticas que cada cual pueda tener, sencillamente se reivinidcaba el derecho a elegir, el derecho a vivir en libertad.

La tarde musical la abrió Maia Castro interpretando varios tangos pasadas las 17:00 horas. A la antigua, como se bailaba antes, como se solía bailar el tango, dos hombres, Pepe y Gonzalo, bailaron juntos la canción Pausa, corte de su último disco De saltos y otros vientos.

Luego fue el turno de La Calenda Beat, que con mucho candombe y algunos guiños jazzísticos le puso el pulso y ritmo a una tarde que se estaba yendo y que nos dejaba sonando en nuestra memoria la melodía de Tarde en Cuareim.

Cuando la noche había llegado, se proyectaron unos spots informativos y algunos cortos gracias a la gente de Efecto Cine, que viene cambiando la forma tradicional de ver cine en Uruguay.

Luego le llegó el turno a El Kuelgue. A Julián Kartún (voz líder de la banda) lo conocíamos de los videos de Cualca, pero a decir verdad, por estos lares del plata, El Kuelgue era una banda desconocida. Este primer arribo a Montevideo seguro va a generar un público que curta su música. Con mucho humor, improvisación y algún que otro especie de mush up, surcando la bossa y el pop, puso a bailar y a reír a los de este lado del plata.

Llegó Alberto Wolf y los terapeutas, con sus canciones urbanas, bien montevideanas, interpretando varios de sus clásicos, pero también algunos temas de su último disco, Monstruo. Despertaron varias risas y cuelgues con El yaguarón, canción de su último disco, que narra una historia que es mejor escuchar, por lo que no voy a adelantar nada aquí.

Alika, que vino desde la vecina orilla, luego de haberse ido de aquí para allá a los seis años, regresó por una noche para llenar el velodromo de reggae, dancehall, cumbia y varios sound system. En Uruguay cantan bajito / no parecen leones parecen gatitos improvisó en uno de sus temas y lejos de generar antipatía, entusiasmó aún más al público que se colgaba con las pistas y las letras, con una piba que como en la cultura de los MCs soltó mucho mensaje en sus canciones.

Finalmente y para cerrar la noche, llegó La Tabaré, vestidos todos con mamelucos, en un formato rockero cabaretero, tocaron temas de todos los tiempos y algunos adelantos de lo que va a ser su próximo disco que saldrá a mediados de este año. En 1997, habían editado su quinto disco, Yoganarquía, que incluía el tema Los Rosados, diciendo las cosas que había que decir en una sociedad uruguaya mucho más conservadora que la actual. Cerraron el festival con todo el calor del público que cantó y pogueó todas sus canciones.

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